El atentado, en las inmediaciones de la Ciudad Vieja, ha reanimado el
temor a una escalada, después de cuatro meses de violencia en los
territorios palestinos e Israel.
A diferencia de la mayoría de ataques recientes, en el de este
miércoles no fue uno el atacante sino tres, pertrechados con un
cuchillo, un arma de fuego y explosivos, indicó la policía.
Las armas incautadas "son la prueba de un ataque con una planificación compleja", dijo la portavoz de la policía, Luba Samri.
El incidente se produjo junto a la puerta de Damasco, uno de los
accesos a la Ciudad Vieja, situada en Jerusalén Oriental, la parte de
mayoría árabe ocupada y anexionada por Israel tras su conquista en 1967.
Según la versión de la policía, los guardias fronterizos repararon en
un grupo de hombres que mostraban un comportamiento sospechoso. En el
momento en que uno de ellos presentaba sus documentos de identidad, los
otros dos sacaron un arma de fuego de tipo Carl Gustav y varios
cuchillos, y dispararon.
Dos guardias resultaron heridas, y una de ellas se encuentra en estado crítico, según los servicios de socorro.
"Los demás guardias fronterizos reaccionaron de inmediato, dispararon y neutralizaron a los terroristas", dijo la portavoz.
Según la policía, los artificieros desactivaron los artefactos explosivos que llevaban encima.

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