En el pueblo de San Andrés de Chapa de Chimaltenango, Guatemala se
encuentra José Laria junto a sus hermanos, Noé y Gerardo, ellos nacieron
en un hogar cristiano, pero José se apartó de los caminos de Dios y
hace siete años el inmenso amor de Jehová le alcanzó y él le prometió
que le serviría y predicaría su Palabra por las calles.
Han pasado seis años recorriendo los diversos lugares de Guatemala que
Dios les ha mandado, bajo el sol, la lluvia. “No ha sido fácil, el
precio ha sido muy caro, nosotros vivimos por fe, Dios es fiel. Nos han
insultado, golpeado, han tirado nuestro equipo de sonido pero seguimos
adelante porque nada ni nadie nos podrá separar del amor de Cristo”,
expresó José con ferviente voz.
Los hermanos salen casi todos los días de pueblo en pueblo a compartir
el evangelio y repartir Biblias y nuevos testamentos para que muchos
puedan entender el propósito que Dios tiene para sus vidas. Aparte de
llevar el evangelio a los lugares más alejados, apoyan a las viudas y
huérfanos, les llevan calzado y ropa.
“Dios ha sido tan bueno y tan fiel”. En una ocasión el Señor les llevó a
un pueblo a compartir el evangelio y visitaron a una señora que no
conocía de Dios, le predicaron de su amor y ella entregó su vida a
Cristo, luego de tres días, ella falleció.
En Guatemala, un país muy hermoso por sus paisajes se siente la
necesidad de la Palabra de Cristo pues hay escasez laboral, jóvenes
ahogados en las drogas y el alcohol, niños huérfanos que sufren de
desnutrición. José y sus hermanos viven por fe y creen que Dios es el
dueño del oro y de la plata y él suplirá todas sus necesidades.
Fuente: Impacto Evangelistico

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