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Entró al desierto para oír a Su Padre

Lectura del día: Mateo 4:1-11

Lleno del Espíritu Santo, impulsado por el Espíritu Santo y llevado por el Espíritu Santo, Jesús entró al desierto para oír a su Padre y ser tentado por el diablo. La primera tentación de Jesús es satisfacer su verdadera necesidad física, en sus propias fuerzas. Esto es una agresión a la provisión de Dios. El diablo viene y trata de que dudemos de la provisión de Dios. Él dice cosas como: “si Dios te amara te daría las cosas que quieres”.  Cuando llega la tentación has lo que hizo Jesús y di: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

En la segunda tentación el diablo lo hace de la misma manera: “Si eres el Hijo de Dios…” Una vez más el diablo intenta que Jesús dude de Su origen divino. El tienta a Jesús para que no crea lo que Dios Padre claramente le ha dicho. Tienta a Jesús que se tire de la parte más alta del templo en Jerusalén. Esto es un ataque a la protección de Dios en la vida de Jesús. Satanás intenta que Jesús dude de la mano protectora de Dios en Su vida. Jesús responde y cita Deuteronomio 6:16 que dice: “No pongas a prueba al Señor tu Dios”.  Jesús le dice al diablo que Él le cree a Dios y no necesita probar a Dios para creer lo que dice. Él va a caminar por fe en la Palabra de Dios y no duda de la mano protectora del Padre.
En la tercera tentación, el diablo intenta en vano que Jesús se postre ante él y lo adore. Aún le ofrece algo de lo cual no es dueño ni tiene el control. El tienta a Jesús que no siga el plan de Dios Padre para salvar a la humanidad en la cruz lo cual conlleva sufrimiento. Que tome la salida más fácil y se postre ante él y lo adore y de esa manera él le dará todo. Jesús le responde citando nuevamente Deuteronomio, en el capítulo 6, versículo 13: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.
  1. Dobla rodilla, no ante un hombre o al diablo, sino tan sólo ADORA y SIRVE sólo a Dios.
  1. Para poder resistir ante la tentación debes tener una relación profunda y cercana con Dios. Pasa algún tiempo hoy meditando y memorizando estos versículos que vimos en Deuteronomio.
Jesús: el Señor tu Dios. “-¡Vete, Satanás! -le dijo Jesús-. Porque escrito está: Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”. -Mateo 4:10

Fuente: Mi Devocional

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