Lectura: Juan 2:14-16
Hay muchas razones posibles por las cuales Jesús se pudo enojar
tanto, además de que estuvieran comercializando en el templo. Pudo
haberse tratado de que se mercadeara en el primer o último día de la
celebración. Dios dijo en Éxodo 12:16:
“Celebrarán una reunión solemne el día primero, y otra el día séptimo. En todo ese tiempo no harán ningún trabajo, excepto preparar los alimentos que cada uno haya de comer. Sólo eso podrán hacer.”
El mandato de Dios sobre no realizar ningún trabajo era muy específico
para el primer y último día de la Pascua. Debían estar enfocados en
recordar su pecado y que sin el derramamiento de sangre no habría perdón
para ellos. Alguien debía morir para pagar el precio del pecado.
Jesús en su enojo hace un látigo de cuerdas, no se nos dice cómo lo hizo, lo que sabemos es que echó “a todos del templo”.
Jesús limpia el templo al sacar a todas las personas que compraban y
vendían, así como los animales. Juan 2:16 Jesús le habla directamente a
las personas que vendían palomas, diciéndoles: “A los que vendían las palomas les dijo… ¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?”
Hay algo particularmente malvado sobre lo que estaban haciendo los que
vendían palomas. Tiene que ver más con el hecho que Dios ha dado una
provisión especial en la ley para aquellos quienes eran pobres. Dios
dice en Levítico 5:7: “Si a alguien no le alcanza para comprar
ganado menor, entonces le llevará al Señor, como sacrificio por la culpa
del pecado cometido, dos tórtolas o dos pichones de paloma, una de las
aves como sacrificio por el pecado y la otra como holocausto.” Si
una familia era muy pobre y no podían comprar un cordero, les estaba
permitido llevar dos palomas. Entonces estas palomas eran vendidas a
los pobres y posiblemente los comerciantes se estaban aprovechando de
ellos al vendérselas a precios altos. Quizá esto enfadó aún más a Jesús
porque Él venía de una familia pobre. Sabemos esto porque María, su
madre, ofreció el sacrificio de dos palomas en el día de su presentación
en el templo. (Ver Lucas 2:24 y Levítico 12:8).
- ¿Alguna vez te has enojado? ¿Qué te hace realmente enojar? Jesús se enojó cuando estas personas le faltaron el respeto a Dios. Generalmente nos enojamos por cosas equivocadas.
- Medita hoy en el correcto enojo de Jesús, el enojo por la falta de respeto a Dios Padre y si tú te has enojado alguna vez por la falta de respeto a Dios o porque no controlas tu carácter?
SL/ME
Jesús: El Enfadado. “A los que vendían las palomas les dijo: —
¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre
en un mercado?” –Juan 2:16

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