Filipenses 1.3-10 "Doy
gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ustedes, siempre en todas
mis oraciones rogando con gozo, por su comunión en el evangelio, desde
el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que
comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de
Jesucristo; como me es justo sentir esto de todos ustedes, por cuanto
los tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y
confirmación del evangelio, todos son participantes conmigo de la
gracia. Porque Dios me es testigo de cómo les amo con el entrañable amor
de Jesucristo. Y esto pido en oración,
que su amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para
que aprueben lo mejor, a fin de que sean sinceros e irreprensibles para
el día de Cristo."
Las
cosas no son siempre lo que parecen en la trama de las novelas de
misterio y programas de televisión. Sin embargo, algunas veces, nos
enseñan a ser prudentes en la vida. Hay muchas personas que toman
decisiones basadas en sentimientos, o que juzgan situaciones basándose
en lo que parece ser verdad. El Señor nos ha dado a todos los creyentes un espíritu de discernimiento para que podamos determinar qué es lo mejor.
Piense
en cuántas decisiones tiene que tomar una persona cada día —en cuanto a
familia, finanzas, trabajo, etc. Lo ideal sería que la decisión fuera
claramente correcta o incorrecta. Como resultado, elegir sería fácil. En realidad, lo que parece correcto no siempre es lo mejor. Algunas cosas no son malas ni pecaminosas, pero están fuera de la voluntad de Dios para nosotros.
La Biblia no contiene directrices específicas sobre cada escenario posible de la vida, pero sí está llena de principios establecidos en su momento por medio de historias y de enseñanzas directas. Los
creyentes tenemos la capacidad de crecer en madurez espiritual, de modo
que los principios bíblicos, junto con la guía del Espíritu Santo, se
convierten en herramientas para tomar decisiones guiadas por Dios. Lo importante no es si una determinada elección se ve o se siente bien, sino si es o no es la voluntad del Señor.
Un espíritu bien desarrollado de discernimiento es esencial para vivir dentro de la voluntad de Dios. Sin esta sensibilidad al plan del Señor, el hombre o la mujer aceptan las cosas sin verlas tal como son. Por esa razón, debemos evaluar las situaciones desde una perspectiva bíblica.
(De Encontacto.org)

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