Salmo 37.4-6
Lo que comienza como una sencilla comparación entre nuestra vida y la
de otra persona puede rápidamente llegar a ser un problema terrible.
Los celos son como una bola de nieve que se hace cada vez más grande, y
sus consecuencias suelen ser devastadoras.
La confusión, ansiedad y resentimiento pueden inundar a un corazón
envidioso y distorsionar los pensamientos, hasta que sea casi imposible
mantener el plan de Dios a la vista. Nuestro enfoque viene a ser lo que
no tenemos, lo que nos lleva por el paralizante camino del resentimiento
hacia otras personas que tienen el objeto o la cualidad que nosotros
deseamos.
Si usted detecta señales de envidia en su vida, arrepiéntase. Aprecie
lo que Dios está haciendo en la vida de la otra persona, y no se
enfoque en la suya. Dele gracias por la forma como Él está bendiciendo a
la otra persona, y pídale que ponga amor en su corazón por ella. Luego,
vuelva a centrar su atención en la obra que el Padre celestial está
haciendo en usted. Por último, memorice y medite en los versículos de
hoy.
Si usted siente celos, está perdiendo lo mejor que Dios le tiene. No
espere más para encarar ese pecado que crecerá si no le hace frente.
Dios tiene el poder para ponerle fin a los celos que hay en su corazón.
Fuente: Encontacto

Comentarios
Publicar un comentario