Efesios 1.3-8 "Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con
toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según
nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para
ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto
de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual
nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre,
el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo
sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia"
¿Qué
haría falta para que usted se considerara rico? ¿Una buena cuenta
bancaria? ¿Un automóvil de lujo en el garaje? ¿La libertad para comprar
todo lo que desee?
Puede
que usted no responda afirmativamente a las preguntas anteriores, pero
¿es esa su definición de riqueza? Lamentablemente, la norma del mundo en
cuanto a las riquezas —que es tener muchas cosas— ha atrapado a muchos
creyentes.
Esto
sucede con ricos y pobres. Para los ricos, la tentación es ver al
dinero como la característica definitoria de sus vidas; para los pobres,
el dinero llega a ser lo más importante para tener comodidades y
sentirse satisfechos. Es que la codicia no hace acepción de personas.
Ataca a ricos y a pobres por igual.
Lo que muchos creyentes no se dan cuenta es que en Jesucristo todos somos ricos.
Claro, es posible que usted tenga que pagar una hipoteca o un alquiler
cada mes, pagar las cuotas de un automóvil, y también las tarjetas de
crédito; sin embargo, si usted ha puesto su fe en Jesucristo, puede
reconocer libremente que el Dios todopoderoso ya ha derramado sus ricas
bendiciones sobre usted. ¡Aleluya!
Efesios
1.3 dice que Dios nos bendijo con toda bendición espiritual. ¿Nota
usted el tiempo verbal allí? Se utiliza el tiempo pasado —“bendijo”—, lo
que significa que eso ya sucedió. Además, no da solo un poquito aquí y
allá; por el contrario, derrama abundantemente sus bendiciones sobre
nosotros.
Mire más allá de sus finanzas, y haga una lista de las bendiciones en su vida. Mañana eche un vistazo más de cerca a algunos de los regalos más preciosos de Dios
(De Encontacto)

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