2 Pedro 1.12-21
En todo el mundo, incluso dentro de la iglesia, uno puede encontrar
una amplia variedad de creencias acerca de Dios. Para evitar la
confusión y el engaño tenemos que conocer algunas verdades esenciales
sobre el Señor.
La inerrancia de la Biblia. A menos que una persona
tenga una creencia firme en esta doctrina, todas sus ideas acerca del
Señor serán subjetivas. La Biblia es el pensamiento de Dios, escrito sin
errores por hombres gobernados por el Espíritu Santo. El cumplimiento
de la profecía es la prueba de que este libro jamás se equivoca (Is
48.3).
Una comprensión precisa de Dios. El Señor es un ser
divino expresado en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son
iguales en todos los sentidos, pero sus tareas son diferentes. Piense en
el Padre como el iniciador, en el Hijo como el ejecutor, y en el
Espíritu como el energizante. Los tres estuvieron involucrados en la
creación, así como en el plan de salvación.
El Hijo, que ha existido desde siempre, vino a la tierra a nacer de
una virgen. Él es el Dios-hombre, después de haber añadido humanidad a
su divinidad. Vivió una vida perfecta, murió por nuestros pecados, se
levantó corporalmente de la tumba y ascendió al Padre en el cielo. El
Espíritu Santo es nuestra fuente de poder. Mora dentro de todo creyente
en Cristo, transformando el carácter, revelando la verdad y dando
fuerzas para obedecer a Dios.
Nuestro Creador quiere que le conozcamos. Dios comparte sus
pensamientos con nosotros y nos invita a disfrutar de una relación
estrecha con Él. Cada día tenemos el privilegio de abrir su Palabra y
tener una conversación íntima con nuestro Señor.
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