1 Reyes 19: 4 “Y él se fue por el desierto un
día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando
morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo
mejor que mis padres”
En la vida hay momentos en los que hacemos grandes cosas delante de
Dios, esos momentos son tan especiales porque sientes como el respaldo
de Dios ha estado contigo, claro, si después de matar a cuatrocientos
cincuenta profetas de baal, ¿Cómo no has de sentirte respaldado por
Dios?
Pero aun después de esas enormes victorias, vienen a nuestra vida
momentos de soledad, momentos en los cuales nos menospreciamos a
nosotros mismos. Momentos en los que desfallecemos.
Fuente: Aliento Diario

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