Proverbios 6.9-11 “Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te
levantarás de tu sueño? 10 Un poco de sueño, un poco de
dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; 11 Así
vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.”
El libro de Proverbios
habla mucho de los perezosos. Los considera unos haraganes que no piensan más
allá del día presente (20.4),
que se engañan considerándose sabios (26.16),
y que van rumbo a la pobreza.
Cuando las personas
desarrollan el hábito de la pereza, tienden a dar excusas tales como:
“Estaba muy cansado”, “no tuve tiempo” o “no
pensé que era necesario”. Evitarán hacer algo que no les guste, aunque
sea su responsabilidad, y harán solo lo que les complazca. Lamentablemente, las
personas que actúan así tienen problemas para ver con claridad lo que están
haciendo mal, y rechazarán cualquier crítica (26.16).
Aunque pueden pensar que su egocentrismo pasará desapercibido por los demás, en
realidad será evidente para todo el mundo.
Las personas pueden
engañarse a sí mismas, pero Dios, que ve las malas actitudes y la negligencia,
no se complace con las cosas mal hechas. Él nos ha dado trabajo para hacer, y
espera que lo hagamos con esmero. El Señor sabe que las consecuencias de la
pereza son serias: en el trabajo serán las críticas, el sometimiento a períodos
de prueba, e incluso el despido; en el hogar, las palabras ásperas podrán
añadir tensión a la atmósfera a medida que crezca la frustración; y los hijos
podrían imitar los indeseables hábitos de trabajo de sus padres.
Si usted es ya un
trabajador disciplinado que tiene que interactuar con personas que no lo son,
siga agradando al Señor siendo productivo en lo que haga, y enséñeles por medio
de su buen ejemplo. Además, pídale que le dé paciencia (Gá 5.22),
y sea un reflejo de Cristo para quienes le rodeen.
(De Ministerios
EnContacto.org)

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