Mateo 18.21-35 "Entonces
se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi
hermano que peque contra mí? ¿Hasta 7? Jesús le dijo: No te digo hasta
7, sino aun hasta 70 veces 7. Por lo cual el reino de los cielos es
semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando
a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía 10,000 talentos. A
éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e
hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.
Usted está en una situación difícil, y sus amigos han desaparecido. Ahora el dolor es peor porque está sufriendo solo.
¿Por
qué le abandonaron? Hay muchas razones posibles. Por ejemplo, puede ser
porque no se sintieron competentes para ayudarle. O tal vez no pudieron
soportar verle sufrir. Pero quizás algunos tenían en mente sus propios
intereses, y tuvieron temor de caer en problemas parecidos o de
involucrarse en una situación socialmente inaceptable.
Usted
podría preguntarse cómo responderles. Cualquiera que haya sido la razón
de su deserción, solo hay una respuesta bíblica adecuada —el perdón. La
razón es que, como personas que hemos sido perdonadas, nunca tendremos
el derecho de dejar de perdonar.
Después
de haber sido abandonado durante su encarcelamiento en Roma, Pablo
escribió lo siguiente en cuanto a quienes lo habían desamparado: “No les
sea tomado en cuenta” (2 Timoteo 4.16). En otras palabras, los perdonó.
El apóstol probablemente recordó lo que sucedió cuando Esteban fue
apedreado. Pablo había estado presente, después de todo, como uno de sus
acusadores, y oído al moribundo clamar: “Señor, no les tomes en cuenta
este pecado” (Hch 7.60).
Fuente: Encontacto

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