Rut 1 Les
resumo el capítulo, pero ojalá lo lean completo:
En tiempo que gobernaban los jueces –en Judá- y hubo hambre, un varón de
Belén - Elimelec-, su mujer -Noemí- y sus 2 hijos - Mahlón y Quelión-, fueron a
morar a los campos de Moab. Luego muere Elimelec. Sus 2 hijos se casan con mujeres
del lugar -moabitas- Orfa y Rut; y habitaron allí unos 10 años. Luego murieron
también los 2 hijos, y Noemí quedó desamparada. Ella -con
sus nueras- decidió volverse a Judá, porque oyó que Jehová había visitado a su
pueblo para darles pan. Noemí dijo a sus nueras que se volvieran a sus casas y
que Jehová haga con ellas misericordia, como lo habían hecho ellas; se
despidieron y lloraron.
La vida cristiana no está libre de obligaciones. Los
muchos “unos a otros” de la Biblia son las instrucciones de Dios
sobre cómo tratar a las personas en nuestros círculos, y cómo dar de nosotros
para enriquecer esas relaciones. Sin embargo, muchas personas prefieren no
invertir en verdaderos amigos, optando más bien por tener conocidos ocasionales
que exigen poco. La devota fidelidad de Rut —la mujer gentil de
Moab— contrasta agudamente con tal superficialidad.
Los amigos ocasionales pueden conversar sobre política, cine
y deportes, pero evitan hablar de asuntos profundos. De esa manera no tendrán
que compartir las cargas o la angustia de los demás. Pero tampoco conocerán el
gozo de expresar lealtad a una persona necesitada. El corazón humano fue
creado para anhelar comunión íntima —la clase de conexión que puede
compartir sentimientos sin temor a juicio. Por la fidelidad basada en la
confianza y el amor mutuos, los buenos amigos pueden señalar las
deficiencias y desafiarse unos a otros a tener una fe más grande.
Rut es un ejemplo de esta clase de dedicación abnegada.
Cuando su suegra Noemí pasó por un amargo período de desesperanza y duelo, la
joven viuda decidió seguir a la mujer mayor. Aunque esto significaba sacrificar
las comodidades en su tierra natal y cualquier perspectiva de matrimonio con un
compatriota, Rut demostró fidelidad absoluta.
La fidelidad exige un alto precio que muy pocos están
dispuestos a pagar. Algunos mantienen a sus conocidos a cierta distancia
para evitar obligaciones. Pero los creyentes hemos sido salvos para
permanecer unidos en amor (Juan 13.34; 1 Tesalonicenes 5.11),
incluso cuando implique un costo. (De Encontacto.org)

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