Tito 2.11-12 “Porque la gracia de
Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que,
renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo
sobria, justa y piadosamente”
Una de las expresiones más grandes del evangelio se
encuentra en Tito 2.11,
donde Pablo nos dice: “La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a
todos los hombres”. ¿Cómo puede haber una noticia mejor
que ésta? Lo que no fue visible por muchos siglos, y lo que una vez no estuvo
disponible, está ahora a la vista. Además, esta gracia se ha manifestado no
solo para el beneficio de unos pocos elegidos, sino para “todos los
hombres”. Es lo que el apóstol llama en otro lugar el “poder de
Dios para salvación” (Romanos 1.16).
Con tal poder a nuestra disposición, a veces nos sentimos
decepcionados cuando encontramos que hay varios capítulos dolorosos en el libro
de la gracia. Para la mayoría de las personas, la palabra “poder”
da a entender transformación instantánea y logro fácil. Muchas veces olvidamos
que la gracia es un maestro de escuela que ha aparecido con instrucciones muy
específicas.
En Tito 2.12
descubrimos esta enseñanza. Este maestro ha aparecido para “[enseñarnos]
que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo
sobria, justa y piadosamente”. Podemos aprender a decir no al pecado y
a los deseos mundanos. Podemos aprender en qué consiste la santidad, y
también encontrar maneras acertadas de adquirirla y demostrarla. Además,
podemos hacer esto aquí y ahora, aunque nuestro entorno parezca poco receptivo.
Y es solo por medio de la gracia de Dios que podemos tratar de tener una vida
recta.
Este aprendizaje puede tomar tiempo, pero el progreso en esta
escuela es tanto un tributo a la gracia de Dios, como son los cambios
inmediatos que a veces se producen en una persona después de ser salva.
(De Encontacto.org)

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