Isaías 41.10, 11 “No temas, porque yo estoy
contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te
ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 11 He
aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos;
serán como nada y perecerán los que contienden contigo.” ( Y a esto yo quiero decir Aleluya!!!)
Ayer vimos que Dios desea que alcancemos las metas que Él
tiene para nuestra vida. Pero tenemos también un enemigo, a quien le
encantaría impedir nuestro bien.
La Biblia identifica factores que pueden impedir el éxito, entre
los que están el temor, la duda, las excusas, la indecisión y la negligencia.
Saber cuáles son los obstáculos, ayudará a vencerlos.
• Primero, cuando tenemos temor,
ya sea de fracasar, de ser criticados o rechazados, o de alguna otra cosa,
nuestro punto de atención cambia de Jesús a lo que queremos evitar. Ese temor
puede convertirse en una atadura. El antídoto es volver a enfocarnos en
el Señor.
• Segundo, la duda es la
falta de seguridad de que Dios nos ayudará a vencer. Las derrotas del
pasado, las influencias negativas y la ignorancia acerca de su Palabra, pueden
hacernos fracasar.
• Tercero, las excusas es
el intento por hacer a la desobediencia más aceptable. “No tuve las
oportunidades que tuvieron otros”, “mis padres no me enseñaron
bien”, y “estoy demasiado ocupado”, son justificaciones
falsas, como fue el intento de Adán de culpar a Eva por su mala decisión.
• Cuarto, postergar una
acción también impide el éxito. Y relacionada con ella, hay un quinto
obstáculo: la negligencia. Esta desagradable conducta impide que
alcancemos el propósito de Dios.
Las personas sabias observan sus actitudes para identificar
cualquier cosa que les impida seguir a Cristo totalmente. Si
algunos de los estorbos mencionados antes están impidiendo su éxito,
rechácelos. Pídale a Dios una vida llena de libertad y propósito, de la manera que
Él la ha planeado. (De Encontacto.org)

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