(Romanos 8:38-39) “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni
la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni
lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada
nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor
nuestro”.
Hay momentos en la vida en que pensamos que nos
separaremos del amor de Dios pues sabemos que somos humanos y muchas
veces desagradamos a Dios o pecamos contra el
y es ahí donde pensamos que somos indignos, que quizás para Dios ya
perdimos valor por que le fallamos o que El estará eternamente enojado
con nosotros, pero déjame decirte que eso es una mentira que el enemigo
ha puesto en tu mente pues el lo único que quiere es destruirte y
alejarte de tu Padre que te ama y te perdona cuantas veces reconozcas
delante de El que le fallaste y que quieres su perdón.
Una vez que Él nos ama, lo hace para siempre, con amor eterno. Nada
podrá separarnos de Él. Debido a que Él nos ama y a que somos Sus
amados, tarde o temprano todos seremos santificados y transformados.
Jesús es la expresión tangible del amor de Dios en la misma manera que Él es la representación exacta de todo lo que es verdadero de Dios mismo. El amor define la naturaleza de Dios y Sus motivos. El amor es una parte inseparable de todo lo que Él es. Dios envió a Su Hijo al mundo. Quienquiera que le dé la bienvenida a Su Hijo recibe Su amor.
Cuando Dios envió a Su Hijo, Jesucristo, al mundo, Su invitación fue clara: “Los amo a cada uno de ustedes, y quiero relacionarme con ustedes para siempre. Reciban Mi amor.” La sencilla y triste verdad es que la mayoría de las personas no aceptó, y no acepta, la invitación de Dios. Encarnando el amor de Dios, Jesús vino precisamente a las personas que habían sido creadas por el amor de Dios; sin embargo, la mayoría de esas personas lo rechazó.
EL NOS AMA a pesar de nuestros fallos pues nada ni nadie nos puede separa de su amor puesto que somos sus hijos y un Padre nunca dejara solos ni abandonados a sus hijos.
Dios te bendiga y comparte esta bendición
Jesús es la expresión tangible del amor de Dios en la misma manera que Él es la representación exacta de todo lo que es verdadero de Dios mismo. El amor define la naturaleza de Dios y Sus motivos. El amor es una parte inseparable de todo lo que Él es. Dios envió a Su Hijo al mundo. Quienquiera que le dé la bienvenida a Su Hijo recibe Su amor.
Cuando Dios envió a Su Hijo, Jesucristo, al mundo, Su invitación fue clara: “Los amo a cada uno de ustedes, y quiero relacionarme con ustedes para siempre. Reciban Mi amor.” La sencilla y triste verdad es que la mayoría de las personas no aceptó, y no acepta, la invitación de Dios. Encarnando el amor de Dios, Jesús vino precisamente a las personas que habían sido creadas por el amor de Dios; sin embargo, la mayoría de esas personas lo rechazó.
EL NOS AMA a pesar de nuestros fallos pues nada ni nadie nos puede separa de su amor puesto que somos sus hijos y un Padre nunca dejara solos ni abandonados a sus hijos.
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