(Hechos 4:33) “Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la
resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos”.
Todos los tratos de Dios con la humanidad al presente tiempo están
basados en su gracia, misericordia y paz. Gracia significa “favor
inmerecido de parte de Dios”. Esto significa que Él nos muestra su
favor, el cual nosotros no debemos despreciar, lo que se evidencia en la
Salvación que libremente recibimos.
Si el hombre llega a ser salvo, será sólo por la gracia de Dios.
Ninguno de nosotros merece salvación. “En quien tenemos redención por su
sangre, el perdón de pecados, según las riquezas de su gracia” (Efesios
1:7). La santidad de Dios no puede ocultar el pecado, por el contrario:
debe sentenciarlo. Esto es lo que Dios hizo en la cruz. El evangelio
nos dice cómo Dios puede salvar pecadores por gracia y aún ser santo al
hacerlo.
La clave es que Cristo sufrió la ira y el juicio de Dios contra el pecado. Sobre la base de la obra de Cristo y no las obras de los hombres, Dios puede perdonar los pecados de aquellos que confían en el Señor Jesucristo. Cristo, el Cordero sacrificado, ha terminado la obra de la redención. La gracia solamente demanda fe de parte del pecador que busca salvación. (Efesios 2:8-9).
Vivamos bajo la gracias de Dios, porque viviendo en Su gracia nos traerá bendiciones.
Dios les bendiga y comparte esta bendición!
La clave es que Cristo sufrió la ira y el juicio de Dios contra el pecado. Sobre la base de la obra de Cristo y no las obras de los hombres, Dios puede perdonar los pecados de aquellos que confían en el Señor Jesucristo. Cristo, el Cordero sacrificado, ha terminado la obra de la redención. La gracia solamente demanda fe de parte del pecador que busca salvación. (Efesios 2:8-9).
Vivamos bajo la gracias de Dios, porque viviendo en Su gracia nos traerá bendiciones.
Dios les bendiga y comparte esta bendición!

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