Lectura
bíblica en Salmos 37.1-8 “No
te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que
hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba
verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la
tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y
él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino,
Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu
derecho como el mediodía.
Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre
que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites
en manera alguna a hacer lo malo.”
El pasaje de hoy
promete, “[Jehová] te concederá las
peticiones de tu corazón”. Pero también menciona 3 requisitos para esa promesa: tenemos que deleitarnos en el Señor, debemos confiar en su plan y necesitamos descansar en Él. Descansar en el Señor es una de
las tareas más difíciles que debemos acometer.
Descansar puede
parecer fácil, pero requiere confianza sobrenatural, ya que por nuestra
debilidad humana, tenemos la tendencia a inquietarnos. La ansiedad quita de
nuestra mente el gozo y la confianza en el Señor. Los tres requisitos están
relacionados entre sí. Debemos pasar tiempo con
Dios para aprender a confiar en Él y encomendarle nuestro camino; y
entonces, descansar y deleitarnos realmente en Él.
Esperar con
paciencia que el Señor actúe es una de las pruebas más difíciles de nuestra
madurez espiritual. Cuanto más fuerte es nuestro deseo, más corto es nuestra
mecha para que se produzca el estallido. A veces, queremos desesperadamente
darle a Dios un cronograma, pero el descanso
inquebrantable se encuentra solo en su agenda. Solamente Él entiende cada circunstancia y conoce el momento
preciso cuando su respuesta a nuestra oración producirá el máximo
beneficio. Corremos el riesgo de cosechar
frustraciones, pérdidas y dolor cada vez que nos adelantamos a su divino plan.
Antes de levantarse
de la cama cada día, ore de la siguiente manera: Padre,
quiero darte gracias por concederme los deseos de mi corazón. Hoy, voy a
deleitarme en ti, encomendarlo todo a ti y a descansar en el conocimiento de
que tienes todo bajo control.(De Encontacto.org)

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