Juan 15.26 “Pero
cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de
verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”
En las primeras semanas de mis estudios en el seminario, un
estudiante de doctorado me invitó a su habitación en la residencia de la
institución. Cuando llegué, hizo que me sentara, puso una Biblia griega en mis
manos, y dijo: “Me di cuenta de que te referiste al Espíritu Santo como una
“cosa”, mientras cenábamos esta noche. Él no es una “cosa”.
Este hombre me
condujo luego por todos los versículos del Nuevo Testamento que tienen que ver
con la tercera persona de la Trinidad. Una hora más tarde, dijo: “Lo único que
quiero que recuerdes es que el Espíritu Santo es una persona”.
El Espíritu de Dios posee tres características: inteligencia,
voluntad y emociones. Para demostrar estos puntos, le guiaré a algunos
versículos del Nuevo Testamento, así como el estudiante de doctorado me guió a
mí. Primera a los
Corintios 2.10-11
dice que el Espíritu conoce los pensamientos de Dios y nos revela la verdad.
Más adelante en el mismo libro, se le identifica como Aquel que decide el(los)
don(es) espiritual(es) de cada creyente (12.7-11).
Por último, los sentimientos del Espíritu Santo se revelan en versos como Romanos 15.30,
que habla de su amor; y Efesios 4.30,
que amonesta en contra de entristecerlo.
Piense, también, en que Jesús habló de un Consolador o
Ayudador que vendría después de Él (Juan 14.16, 26).
Ayudar y consolar a otros son acciones de una persona, como es también enseñar
—estas son algunas de las actividades fundamentales del Espíritu Santo.
El Espíritu es una parte de la Trinidad, y si usted es
creyente, Él está con ustedes ahora mismo. Dios le ha dado su Espíritu como un
Ayudador especial —uno que es más unido que un hermano (Proverbios 18.24).
(De Encontacto.org)

Comentarios
Publicar un comentario