Gálatas 5:1 "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos
hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."
La esclavitud es el resultado de nuestro propio pecado. Nosotros éramos
esclavos del pecado, y cuando Jesús vino, vino a liberar a los
cautivos, a dar libertad a los presos, a sanar a los enfermos; la una
era una libertad física, la otra es una libertad del alma y del
espíritu.
Sin duda la religión esclaviza con todos sus
requisitos, los hábitos pecaminosos nos esclavizan, nuestra forma de
pensar y hasta nuestros propios límites nos esclavizan. En fin el hombre
sin Dios está condenado a la esclavitud de sus deseos y propias
mentiras. No hay excepción todo caemos en este error.
La
mentalidad pecaminosa de esclavo siempre te lleva a pensar en la carne,
en lo legalista y en las apariencias, en lo que ven tus ojos. En cambio
la mentalidad de hijo está basada en la Biblia, en lo espiritual, en la
verdad y no en apariencias. Por eso Cristo dijo que deberíamos
permanecer en la verdad para ser libres.
Caminar en esa libertad,
es caminar sabiendo que Cristo nos hizo libre de nuestra mentalidad
carnal. Cristo nos hizo libre de no depender de nuestras obras para
merecer ser hijos. Cristo no nos hizo libre de pensar que somos hijos
solo cuando estamos bien, sino nos hizo libre para saber que no importa
lo que pase en nuestras vidas somos hijos de Dios. ¡Cristo nos hizo
libre!

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