Una multitud dirigida por fieles católicos Félix Pérez Gaspar y
Aristeo Huacuz, interrumpieron el culto dominical, agrediendo física y
verbalmente al pastor Ángel Gutiérrez Bermúdez.
A pesar que los evangélicos trataron de mediar y tratar de
calmarlos, esta tuba estaba tan enfurecida que le incendiaron el templo
que era un choza que utilizaban los protestantes desde hace varios años
para sus cultos, para colmo no bastó con eso sino que con un tractor y
mazos destruyeron los cimientos y las paredes del nuevo templo que
estaba en en construcción.
La congregación afectada es la Iglesia Apostólica en la fe en Cristo
Jesús del pueblo de Santa Fe de la Laguna, Mpio Quiroga, Michoacán. Su
humilde templo fue destruido completamente el 10 de mayo.
Aunque no hubo heridos el daño, el hecho es una violación a la
libertad de culto y religión en este país, además de que las autoridades
de la comunidad amenazan con destruir el otro templo evangélico de la
comunidad, a pesar de no contar con la aprobación de la Asamblea
comunitaria.
“La Libertad de creencia no es una prioridad para las autoridades de
los diversos niveles de Gobierno, frecuentemente vemos que las
autoridades intentan convertirlo en un problema que desean arreglarlo
mediante acuerdos políticos más que haciendo justicia y aplicando en
Estado de Derecho”.
“Es importante señalar que cada vez que una Iglesia sea agredida, no
responde de la misma manera que otros grupos sociales con los que el
Gobierno ha batallado con cierres de carreteras, cierre de edificios
públicos, quema de vehículos y/o edificios,etc.; la Iglesia no ha
respondido de la misma manera ni lo hará, pero tampoco el Gobierno debe
abusar de ello cometiendo otros delitos y contraponiéndose al derecho
internacional en el que se expresa la “independencia de jueces”, que
quizá sea el próximo paso a reclamar ante tribunales internacionales”,
escribió en su blog La Coordinación de Organizaciones Cristianas con
sede en la Zona Altos de Chiapas.
Fuente:Noticia Cristiana

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