(Tito 2:7-8) Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras, en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.
La integridad es un don, o hay que pedirlo. Ciertos dones se obtienen por esfuerzo propio, en cambio otros son por medio de la oración, la integridad cristiana es uno; es un adorno de carácter dado por la Gracia de Cristo. La bendición del Señor es lo que lo fija en el alma Creyente, y se manifiesta en hermosura de carácter, de buenas y atractivas maneras con el prójimo.
Que Pablo le rogase por los Creyentes en Filipo, indica que Dios es quien nos hace íntegros, no podemos hacerlo en nuestro poder. Ser un cristiano íntegro es un privilegio divino.
Lo importante es que nosotros entendamos que Dios nos ha llamado a ser imitadores de Él y a vivir una vida íntegra porque esta traerá con nosotros mismos bendiciones espirituales y con ellas las materiales. Empecemos a caminar conforme a lo que Dios desea para sus hijos.
Dios te Bendiga y comparte esta bendición.

Comentarios
Publicar un comentario