(Hebreos 12:1-2) “Por tanto, nosotros
también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,
despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús,
el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de
él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra
del trono de Dios”.
Cuando la Palabra de Dios nos dice “puestos los ojos en Jesús”, se nos manda a que pongamos y fijemos nuestra mirada en Él, pongamos nuestras vidas a su servicio y vivir conforme a Su voluntad.
Despojémonos de todo lo que nos estorba nuestras miradas en Cristo Jesus, el centro de nuestras vidas debe ser Cristo, mediante la obediencia a la voluntad de Dios.
Cada uno de nosotros tenemos un propósito de parte de Dios, pero para que sea visible necesitamos aprender a mantener nuestras vidas hacia delante, nuestros ojos fijos en Dios, con la fe y confianza en Jesús.
Dios no nos ha llamado para que caigamos, nos ha dado la capacidad de estar firme, si sólo mantenemos nuestras miradas fijadas en Jesús.
Dios te bendiga y comparte esta bendición
Cuando la Palabra de Dios nos dice “puestos los ojos en Jesús”, se nos manda a que pongamos y fijemos nuestra mirada en Él, pongamos nuestras vidas a su servicio y vivir conforme a Su voluntad.
Despojémonos de todo lo que nos estorba nuestras miradas en Cristo Jesus, el centro de nuestras vidas debe ser Cristo, mediante la obediencia a la voluntad de Dios.
Cada uno de nosotros tenemos un propósito de parte de Dios, pero para que sea visible necesitamos aprender a mantener nuestras vidas hacia delante, nuestros ojos fijos en Dios, con la fe y confianza en Jesús.
Dios no nos ha llamado para que caigamos, nos ha dado la capacidad de estar firme, si sólo mantenemos nuestras miradas fijadas en Jesús.
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