Leer | Salmo 81.6-16
El pasaje de hoy describe una imagen habitual en cuanto a la
bendición del Señor. Lo leemos, y concluimos que si escuchamos y
obedecemos a Dios, Él nos dará más y más. Tendemos a pensar en las
bendiciones como beneficios que el Señor nos da para que los
disfrutemos.
Podemos alabar a Dios por un aumento de sueldo. Podemos darle gracias
por una nueva relación. En nuestra mente, la palabra bendición se ha
convertido en sinónimo de regalo, ¿verdad?
A muchos creyentes puede sorprenderles saber que Dios, muchas veces, nos bendice quitándonos cosas. Piensan: ¿Qué? ¿Cómo puede Dios bendecirme al darme menos de lo que deseo?
Esta manera de pensar revela un problema de orgullo. Es fácil suponer
que sabemos lo que es mejor para nosotros. Nuestra conclusión lógica
es: si algo me gusta, entonces debe ser bueno y correcto. Por tanto, la
bendición del Señor debiera ser darme más de eso, ¿correcto?
No. Las cosas que Dios trae a nuestra vida son las que Él sabe que
nos bendecirán. Nuestra miope perspectiva nos impide ver todo el
panorama, pero Él lo ve todo de principio a fin. Sabe si cierta
relación o más dinero serán, al final, una bendición o una maldición.
En algunas situaciones, lo mejor que Él puede “dar” es quitarnos algo.
El Señor, algunas veces, decide “bendecir con menos”. ¿Puede usted
recordar una desilusión específica que le llevó a dudar de que Él
estuviera actuando para darle lo mejor? Con el paso del tiempo y con la
perspectiva, ¿puede ver ahora el tierno cuidado de Dios para con usted
cuando le quitó algo?
www.encontacto.org
www.encontacto.org

Comentarios
Publicar un comentario