Lectura bíblica en Génesis 39.19-23 “Y
sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba,
diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor. 20 Y
tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y
estuvo allí en la cárcel. 21 Pero Jehová
estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en
los ojos del jefe de la cárcel. 22 Y el jefe de la cárcel entregó
en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella
prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. 23 No
necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al
cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo
que él hacía, Jehová lo prosperaba.”
Cuando los problemas de la vida parecen aplastantes,
necesitamos que alguien nos ayude a ver nuestras dificultades a través de los
ojos de nuestro Dios soberano. José es esa persona. Aunque vivió hace miles de
años, su historia todavía nos habla con una maravillosa perspectiva en cuanto a
los propósitos del Señor.
José experimentó el odio, el rechazo y
la traición de sus hermanos; la pérdida de su hogar, de su familia y
de su libertad; la falsa acusación y el encarcelamiento; y la
tristeza y la desilusión por haber sido olvidado. Sin embargo, las
Sagradas Escrituras nunca registran ningún resentimiento o venganza en las
respuestas de José a todas estas circunstancias.
Aunque exteriormente puede haber parecido como que Dios lo
había abandonado, Él estaba haciendo un trabajo fabuloso en el corazón de José.
El Señor tenía grandes planes para él, y sabía que estas
pruebas serían las herramientas más efectivas para preparar a su siervo para el
trabajo que se avecinaba.
Al responder José a cada situación con fe en Dios, y con
diligencia en todas las tareas que le eran asignadas, había una verdad evidente
a todos los que lo conocían: el Señor estaba con José (Génesis 39:2,21-23).
En los tiempos difíciles necesitamos
recordar que El Señor está con nosotros, aun
cuando nuestras circunstancias aparenten demostrar que Él nos ha abandonado.
Podemos tener poco control sobre las dificultades que enfrentamos, pero cada
uno de nosotros tiene la opción de decidir cómo responder.
José nos enseña desde el pasado a confiar en Dios. (De Encontacto.org)

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