1 Juan 4.7-12 “7 Amados,
amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido
de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a
Dios; porque Dios es amor. 9 En esto se mostró el amor de Dios
para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que
vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios nos ha
amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12 Nadie
ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en
nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.”
Muchas personas no pueden creer que el Señor las ame. Otras
creen que sí las ama, pero solo si se portan bien. ¿Por qué es tan difícil para
nosotros aceptar su amor incondicional?
Una razón es que nos cuesta amar a los demás sin condiciones.
Podemos decir las palabras “te amo” a nuestros cónyuges, hijos,
amigos o hermanos en la fe, pero con frecuencia juzgamos si han estado a la
altura de nuestras condiciones. A veces, nos justificamos por no amar a ciertas
personas, pues su actitud nos molesta. El hecho de que pongamos limitaciones
para aceptar a los demás, hace que creamos erróneamente que el Señor hace lo
mismo. Otra razón es una imagen deficiente de nosotros mismos. Al
considerarnos indignos, nos negamos a aceptar el amor de Dios.
¿Sabe una cosa? Ninguno de nosotros es digno de la bondad y
la misericordia del Padre celestial, de modo que usted puede dar por eliminada
esa excusa. No venimos a Él porque seamos dignos, venimos a Él por su gracia.
Cuando usted se considera “indigno de su gracia”, pisotea su
amoroso y generoso regalo. Dios creó una manera maravillosa para que podamos ser
reconciliados con Él, y su mayor deseo es relacionarse con nosotros.
Si usted no se siente amado o tiene problemas para aceptarse
a sí mismo, pídale al Espíritu Santo que le revele la verdad del amor de
nuestro Padre celestial para con usted —y haga que ella penetre en su
corazón. Acepte la verdad que Él le muestre, y descubrirá que es una historia
reconfortantemente diferente en cuanto al valor que usted tiene como persona.
(De Ministerios en Contacto)

Comentarios
Publicar un comentario