Leer | Salmo 119.103-105
5 de febrero de 2015
¿Alguna vez ha tomado cierto camino, y al final lamentado la
decisión? La vida consiste en una serie de decisiones, algunas tan
insignificantes como lo que se va a comer en la cena, y otras que
tienen consecuencias eternas.
Hacer frente a estos momentos cruciales puede parecer angustiante,
pero la Biblia ofrece directrices para darnos confianza y dirección. Por
tanto, cuando debamos tomar decisiones, tengamos presente lo
siguiente:
Primero, Dios promete sabiduría a sus hijos que le piden con fe (Stg 1.5, 6).
Recuerde que su Espíritu Santo reside dentro de los creyentes y es
accesible para recibir orientación. Muchos cristianos tratan de sopesar
los pros y los contras por sí mismos, y desaprovechan la magnífica
ayuda de Aquel que todo lo sabe.
Segundo, debemos ahondar en la Palabra; pedirle a Dios que abra
nuestros ojos a su verdad, pues Él promete que su Palabra nunca volverá
vacía (Is 55.11). Y si memorizamos las Sagradas Escrituras y meditamos en ellas, Él traerá la verdad a nuestra mente en el momento apropiado.
Tercero, actuamos con prudencia si somos conscientes de nuestro
estado mental a la hora de tomar una decisión. Decidiremos mal si
estamos hambrientos, enojados, tristes o cansados. Al considerar las
alternativas, vale muy bien la pena esperar hasta un mejor momento.
Nuestras elecciones determinan nuestra dirección; por tanto, piense
con cuidado al tomar alguna decisión. La Biblia es clara cuando nos
dice que solo Dios ve el panorama completo. Por tanto, es vital que
confiemos en su sabiduría, verdad y dirección. (encontacto.org)
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