Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad, y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.
(Juan 8:34) Jesus les respondió: De cierto, de cierto, os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. De la misma forma en que faraón impuso sobre los hebreos el excesivo trabajo, para así poder impedirles obedecer a Dios, satanas es el que nos esclaviza en el pecado para así poder impedirnos tomar la decisión de entregar nuestras almas a Cristo. Satanas se resiste a soltarnos de sus garras y nos pone cualquier inconveniente para que no podamos hacer la voluntad de Dios.
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