La oscuridad nos provoca la sensación de inseguridad pero al contrario la luz nos muestra un camino. Muy bien sabemos que la luz es un bien común de necesidad básica y prácticamente sin ella es casi imposible vivir. Se dice que la luz es vida y esto sí que es verdad. La luz como vital elemento tiene su orígen en Dios. Son embargo pocas veces se expresa el hecho magnífico real y divino que emana del Todopoderoso Creador y que El mismo es luz. (Génesis 1:3).
Nosotros las criaturas del Hacedor de toda la creación, fuimos hecho a Su imagen y semejanza también somos luces en el mundo. Pero no es que fuimos hecho luces literales o materiales, sino más bien somos entes portadores y conductores de los valores Divinos en la tierra.
Obviamente que todas las luces provienen de una primera y original Luz. Por ejemplo las luces de las antorchas provienen del primer fuego o llama y ésta se acercó a las demás para encenderlas o iluminarlas.
También una sola vela puede encender a muchas. Por supuesto que la electricidad transmite su luz por cables conductores de cobre que la conducen a muchas ampolletas; lámparas, iluminando casas y calles. De esa misma manera Dios nos dio Su luz para que iluminemos el mundo con Sus enseñanzas, conductas y acciones sociales.
Por lo tanto somos responsables como creyentes de testificar al mundo consecuentemente con lo que brillamos: La Luz de Dios.
La Luz que nos hace brillar, es la misma de Cristo.
Por: Job Alvarado S.
Nosotros las criaturas del Hacedor de toda la creación, fuimos hecho a Su imagen y semejanza también somos luces en el mundo. Pero no es que fuimos hecho luces literales o materiales, sino más bien somos entes portadores y conductores de los valores Divinos en la tierra.
Obviamente que todas las luces provienen de una primera y original Luz. Por ejemplo las luces de las antorchas provienen del primer fuego o llama y ésta se acercó a las demás para encenderlas o iluminarlas.
También una sola vela puede encender a muchas. Por supuesto que la electricidad transmite su luz por cables conductores de cobre que la conducen a muchas ampolletas; lámparas, iluminando casas y calles. De esa misma manera Dios nos dio Su luz para que iluminemos el mundo con Sus enseñanzas, conductas y acciones sociales.
Por lo tanto somos responsables como creyentes de testificar al mundo consecuentemente con lo que brillamos: La Luz de Dios.
La Luz que nos hace brillar, es la misma de Cristo.
Por: Job Alvarado S.
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