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ESCUDRIÑAR
Juan 5:39 dice: "Escudriñad las Escrituras". Hechos
17:11 dice: Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica,
pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las
Escrituras para ver si estas cosas eran así". Lo primero que debemos
hacer cuando estudiamos la Biblia es escudriñarla. Escudriñar significa
indagar. Es decir, si queremos extraer algo de la Biblia, tenemos que
examinar las Escrituras.
2. MEMORIZAR
Pablo les dijo a los colosenses: "La palabra de cristo
more ricamente en vosotros en toda sabiduría" (Colosenses 3:16). Para
que la palabra de crsito more en nosotros ricamente, debemos por lo
menos memorizar las Escrituras. Por supuesto, la memorización no hace
que la Palabra de Dios more en nosotros, pero podemos decir que sí uno
no memoriza la Biblia, no será posible que esta more en uno ricamente. .
3. COMPARAR
Escudriñar y memorizar no es suficiente. Tenemos que
unir pasajes de la Palabra y compararlos. Podemos comparar los cuatro
evangelios. Algunas narraciones constan en los cuatros evangelios,
mientras que otras no se mencionan en ninguno de ellos. Cada caso tiene
mucho significado. Por ejemplo, Mateo sólo habla de la resurrección del
Señor Jesús y no menciona la ascensión. Marcos si habla de la ascensión
del Señor. Lucas habla de la ascensión del Señor y del advenimiento de
Su venida. Los cuatro evangelios finalizan de diferente manera. Tenemos
que preguntarnos por qué hay estas diferencias.
4. MEDITAR
Tanto Josué 1:8 como Salmos 1:2 dicen que debemos meditar y permanecer continuamente en la Palabra del Señor. En nuestra vida cotidiana (como por ejemplo, cuando no estamos leyendo la Biblia), debemos meditar en la Palabra del Señor. Debemos aprender a moldear nuestros pensamientos de acuerdo a los pensamientos de la Biblia. Romanos 8:6 habla de "la mente puesta en el espíritu". Nuestra meditación tiene dos aspectos. Por una parte, meditamos cuando leemos la Biblia; por otra, meditamos continuamente. Cuando estamos leyendo la Biblia, nuestra mente debe meditar en la Palabra de Dios, y cuando no lo hacemos, también debemos estar activamente usando una mente adiestrada. El Espíritu Santo dirigirá nuestros pensamientos en esta dirección, lo cual se convertirá en parte de nuestro hábito. Cuando desarrollemos tal hábito, llegaremos a ser ricos en el Señor.
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