Es
una realidad el que todos tengamos temores. Se nos ha dicho mediante
opiniones medicas que nacemos con estas respuestas emocionales, temor.
También solemos desarrollar miedos, algunos buenos y otros no tan
buenos. Los temores buenos nos protegen de accidentes. Los no tan buenos
nos alejan de las alegrías de la vida.
Muchos de nuestros temores no tienen base alguna. Frecuentemente tememos a lo que habrá de suceder, cuando nunca ha sucedido.
Pienso que uno de nuestros temores más básicos están
basados en la pregunta “¿Qué pasará conmigo cuando muera?” Este es un
temor sano; un temor al cual debes escuchar. Me alegra poderte decir que
el miedo puede ser curado. Jesús tiene una palabra para nosotros sobre
el mismo. Su palabra está basada en Juan 14:1-6 “No se turbe vuestro
corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre
muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a
preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar,
vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy,
vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le
dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el
camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie
viene al Padre, sino por mí”.
La fe puede curar el miedo. En este texto Jesús define
algunas cualidades de la fe las cuales nos ayudarán a curar el miedo.
Veamos la primera.
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La realidad de la fe
La fe es una realidad común en todos nosotros. Todos
tenemos fe; la fe en algo o en alguien. Es parte de nuestra persona
somos creados con la capacidad de creer. El Apóstol Pablo cuando
escribió a los Romanos dijo “Dios ha dado a cada hombre una medida de
fe”.
Así que la fe es un hecho. Esta realidad es una parte
de nuestro ser. Lo importante aquí es que necesitamos dirección. Solo
que cualquier fe no es la que habrá de curar nuestro temor. La fe
necesita dirección, y esta es realmente común en nosotros. Entonces
debe haber algo de cierto, estoy seguro que estas de acuerdo conmigo hay
un ser supremo. Todos sabemos que es un hecho; que es una realidad.
Lo que necesitamos en lo adelante es aceptar el hecho
del verdadero Dios. No se que tipo de Dios tu adoras, algunas personas
se preguntan ¿Quién es Dios? ¿Cómo puedo conocerle?
Me gustaría dejarte claro que tu fe necesita dirección
y esta realidad debe partir de nosotros. Debemos aceptar el hecho del
verdadero Dios.
Ahora. A pesar de todo, pudiera ser que no sabes mucho
sobre Dios, quizás sabes muy poco en este punto, quiero insistir, que
puedo aceptar este hecho; la realidad de un verdadero Dios. He aquí la
primera cualidad de la fe que puede ayudarte a sanar el miedo.
Pero más allá del hecho del verdadero Dios hay una
realidad presente en Jesús. Las palabras de Juan 14:1-6 son palabras de
Jesús, dice entonces. “Creéis en Dios creed también en mi”. También
necesitamos este hecho. La existencia de Jesús mi amigo, esto debe ser
de acuerdo a la Biblia, debes tener tu propia idea acerca de Jesús, mas
si ello no está de acuerdo a lo que la Biblia dice, es de poco valor
para ti.
Frecuentemente en este punto nos dividimos. Nos
acercamos a la parte del camino. La realidad de la fe. Debes partir en
la fe en Dios y en la creencia de Jesús para sanar el miedo de la
muerte. Esa realidad puede ser experimentada por la creencia en estas
palabras de Jesús.
La fe que sana el miedo debe tener una segunda cualidad.
2. La durabilidad de la fe
Noto que Jesús hizo referencia al lugar donde Dios habita.
La Biblia en otros lugares se refiere al cielo como el
trono de Dios y a la tierra como estrado de sus pies. Por favor no lo
tomes sólo como un símbolo en el sentido poético. Jesús se refiere a la
casa de su padre, la cual tiene muchas mansiones. Eso significa, Dios
está en un lugar, un lugar eterno.
Entonces hay una declarada promesa de Jesús, “voy a
preparar un lugar para ti.” Ese es su propósito a favor nuestro. ¡Cuan
precioso es esto para nosotros! ¡Cuan maravilloso es conocer una fe
perdurable en ésta promesa de Jesús! El dice “Y si me fuere yo os
prepararé lugar, vendré otra vez, yo os tomaré a mi mismo, para que
donde, yo estoy, vosotros también estéis.” Ese tipo de fe puede curar tu
miedo.
La promesa incluye la deseada presencia de Jesús,
porque él dice “Para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” ¡Qué
precioso, preciosa promesa es para nosotros! Este tipo de fe puede sanar
tu miedo a la interrogante “¿Adonde iré cuando muera?”
La más efectiva cualidad de la fe es la ternura.
La personalidad de la fe
Estamos llegando al punto justo al cual este sirve
como cura al temor. Hay seguridad en el camino del cual habló Jesús “y
sabéis a donde voy, y sabéis el camino.” Esto dice que estamos
siguiéndole. No podemos encontrar nuestro camino. El único camino por el
cual podemos saber a donde vamos es cuando seguimos a Jesús.
Pero Tomás, uno de sus discípulos, respondió. “Señor,
no sabemos a donde vas, ¿Cómo pues, podemos saber el camino? Sí, Tomás
expresó mucho de mis pensamientos, antes de conocer a Jesús, quizás
expresó tus pensamientos también. ¿Cómo saber el camino? Ahora escuchen y
tu hallarás la seguridad que Jesús nos ofrece por el carácter de la fe,
el respondió a Tomás “Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie
viene al padre, si no por mi” entonces encontrarás fe envuelta en una
persona. Y es por ello que he llamado esto la personalidad de la fe.
La afirmación de Jesús es, “Yo, soy el camino, la
verdad, y la vida.” Nada es más necesario que enfocarse en la fe de
Jesús. Él es el camino a la casa del padre. Porque él es el único con
palabra eterna, él es la verdad.
Tenemos vida real, sólo cuando recibimos a Jesús como
nuestro Salvador y Señor. Para que sane nuestro temor, necesitamos la
personalidad de la fe en Jesús, quien es el camino, la verdad y la vida.
La fe puede sanar cuando conocemos estas cualidades:
realidad, durabilidad y personalidad ¿tu fe tiene estas cualidades de
tal manera que puedan sanar tu miedo?
CréditosExtraído del programa: Esperanza Segura Serie:
Consuelo Celestial
Texto usado:
Juan 14:1-6
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